lunes, 6 de julio de 2015

Diseño de jardines pequeños

P.D. El sábado asistimos a una charla pre-parto. Nada que ver con las películas. Nos pusieron un bonito e interesante documental y después la matrona nos explicó como es el proceso cuando llega el momento del ir al hospital. En el documental hubo un momento impagable cuando explicaba que en la eyaculación el hombre expulsa más de 500 millones de espermatozoides, y explicaba que un solo hombre podría fecundar a todas las mujeres de Europa. En ese momento de risita general recordé que José Coronado, de hecho, lo había Jardines pequeños...

Érase una vez una palabra necia que vivía en una mente sorda. La palabra no era rica - más bien padecía necesidad- y malvivía junto a su familia de palabras en un espacio reducido, tal y como desea la ministra Trujillo que vivamos los españoles .

La palabra era simple, más bien fea, y Jardines pequeños retorcida... Por supuesto, como toda palabra tenía derecho a existir, pero ésta era peligrosa puesta en determinado contexto. Llevaba su vida de forma sombría, y de cuando en cuando hacía patente su asquerosa presencia.

Un día llegó a al pequeño (diminuto) cerebro donde habitaba un estímulo, un impulso... Era un acontecimiento tremendamente extraño, inusual, por lo que le costó reaccionar, pero al final, la palabra pudo pronunciarse en una corta frase... La misma frase de siempre...

Este narrador no quiere ni puede reproducir ni la palabra ni la frase en cuestión, porque quisiera que su uso se perdiera en la noche de los tiempos. AsI que no lo hará de ninguna manera.

La palabra que es un don, que es un bien, a veces, es tan injusta, tan rastrera... Y lo peor es que a veces la palabra, mueve a las obras...
http://xn--jardinespequeos-brb.com/